Suave, delicada y con un aroma natural, la piel de tu bebé evoca ternura y pureza. Pero, ¿sabías que la piel de tu bebé es mucho más frágil que la de un adulto? Como aún se está desarrollando, merece una atención especial, así como cuidados específicos.

Al nacer, la piel de tu recién nacido no cuenta con todas las defensas necesarias para protegerse y hacer frente a las agresiones del entorno exterior. Con una barrera protectora débil, una estructura fina y un microbioma en desarrollo, la piel del bebé es naturalmente propensa a la deshidratación, las irritaciones y las rojeces.

En este artículo, descubrirás las particularidades de la piel del bebé, así como nuestros mejores consejos para cuidarla y cuidar de tu pequeño.

COUPE-DE-PEAU-D'UNE-PEAU-DE-BEBE-PLUS-FINE

La piel del bebé: ¿en qué se diferencia de la piel de un adulto?

Aunque, al igual que la piel de los adultos, la piel de los bebés se compone de tres capas (epidermis, dermis e hipodermis), se distingue de esta en varios aspectos, lo que la hace más frágil y más sensible¹.

Una piel más fina

Con una epidermis aproximadamente un 30 % más fina que la de los adultos y células más pequeñas, la barrera cutánea de los recién nacidos es más débil que la de los adultos, lo que hace que la piel de los bebés sea, en general, más frágil y vulnerable.

Un sistema cutáneo inmaduro

En los recién nacidos y los bebés, el sistema cutáneo aún no está completamente desarrollado:

  • Las glándulas sebáceas producen muy pocos lípidos protectores, lo que reduce la eficacia de la función barrera y la hidratación de la piel.
  • La película hidrolipídica aún no se ha formado. En la piel adulta, esta película ayuda a regular la hidratación natural y a proteger la piel. En el recién nacido, la ausencia de película hidrolipídica favorece la deshidratación y hace que la piel sea más vulnerable a las sustancias y agresiones externas.
  • Las glándulas sudoríparas de los lactantes son, por naturaleza, poco activas. Por lo tanto, la piel del bebé aún no regula realmente la temperatura corporal.
  • La producción de melanina también es muy reducida, lo que hace que la piel del lactante sea extremadamente vulnerable a la radiación UV.
  • El pH de la piel del bebé (apenas inferior a 7) es un poco menos ácido que el de la piel adulta (5,5), lo que aumenta su permeabilidad².
  • El sistema inmunitario cutáneo del recién nacido es inmaduro, pero funcional. Considerada la primera línea de defensa del organismo, la piel posee sus propias defensas inmunitarias, lo que le permite combatir las infecciones y desempeñar su función protectora del organismo. Al nacer, el sistema inmunitario, y en particular el de la piel, no está plenamente operativo. El conjunto de células inmunitarias cutáneas (células de Langerhans, macrófagos, células T epidérmicas...) aún debe adquirir sus competencias inmunológicas².

Por lo tanto, debido a su inmadurez, la piel del bebé es, en general, muy vulnerable frente al entorno.

El entorno de la piel de los bebés

La piel del bebé, aún en fase de desarrollo, se ve muy afectada por el entorno. Por eso, cuidar de tu bebé implica tener en cuenta los distintos factores externos que le son propios.

El tipo de parto

Compuesto por diversos microorganismos (bacterias, levaduras, hongos...), el microbioma cutáneo desempeña un papel fundamental para nuestra salud y la de nuestra piel. En el útero, la piel del feto es estéril. Al nacer, comienza la colonización. Tanto el parto por cesárea como el parto vaginal influyen en la formación del microbioma cutáneo del recién nacido³.

Tras el nacimiento, este ecosistema se desarrolla poco a poco, mientras que la piel del bebé pasa de un entorno acogedor, líquido y protegido al entorno exterior, que la expone a todo tipo de sustancias (contaminación, productos de cuidado, detergentes, ropa y textiles, higiene...) y variaciones climáticas (cambios de temperatura, aire seco, calefacción, aire acondicionado...).

Por lo tanto, la piel de su recién nacido debe adaptarse considerablemente, lo que a veces provoca algunas reacciones. El vérnix caseoso, esa película grasa que recubre la superficie de la piel, se elimina al asear al bebé, privándole de una protección hidratante y antiinfecciosa. Además, también se observa una descamación natural importante, característica de los primeros días de vida, lo que debilita la epidermis⁴.

BEBE-SUR-LE-VENTRE-QUI-PORTE-UNE-COUCHE

El uso de pañales

El uso prolongado de pañales crea un entorno húmedo y oclusivo, lo que debilita la barrera cutánea y favorece las irritaciones, la maceración y las infecciones, como la dermatitis del pañal.

Además, ¡tu bebé se mueve y se agita! Sus movimientos, a menudo incontrolados, provocan fricciones entre el pañal y la piel. Estas fricciones favorecen las rojeces y las irritaciones cutáneas.

La ropa también puede ser responsable de fricciones desagradables para tu hijo. Los tejidos sintéticos no transpiran bien y aumentan la sudoración de tu bebé, lo que favorece las rojeces y las irritaciones. Son preferibles los materiales naturales como el algodón. Y conviene evitar la ropa ajustada, ya que aumenta especialmente la fricción en los pliegues de la piel.

La alimentación del recién nacido

Se trata de un factor fundamental en la vida de tu bebé. ¿Lactancia materna o leche de fórmula? Cada tipo de alimentación tiene sus propias características. La leche materna aporta a su hijo anticuerpos y factores antiinflamatorios que contribuyen a la protección de su piel. Los estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna tienen una piel menos propensa a las irritaciones⁵.

En el caso de la alimentación con leche de fórmula, pueden aparecer reacciones cutáneas, especialmente si el bebé presenta intolerancia a las proteínas de la leche de vaca (PLV). Las rojeces, las placas secas o el eccema atópico pueden indicar una intolerancia.

Posteriormente, cuando comienza la diversificación alimentaria, pueden manifestarse reacciones cutáneas debido a sensibilidades alimentarias, con:

  • Urticaria o rojeces alrededor de la boca. Especialmente tras la ingesta de alimentos alergénicos (huevos, cacahuetes, frutas exóticas, etc.).
  • Un empeoramiento de un eccema ya existente, acentuado por el consumo de ciertos alimentos (leche, trigo, cítricos…).
  • Dermatitis de contacto. Se observa generalmente con alimentos ácidos (tomates, cítricos) que irritan la piel del bebé.

Productos de higiene

El baño y los productos relacionados con la higiene de tu recién nacido pueden provocar problemas cutáneos. Los jabones agresivos o perfumados pueden alterar la delicada barrera cutánea y resecar la piel. Algunos productos y toallitas pueden contener sustancias irritantes (alcohol, perfumes, conservantes). Además, los baños demasiado frecuentes (todos los días o más de una vez al día) acentúan la sequedad cutánea.

¿Cómo cuidar la piel de tu bebé?

Para cuidar la piel de tu bebé, es importante elegir productos diseñados específicamente y adaptados a su fisiología y a su sensibilidad.

A continuación te indicamos algunos criterios que debes tener en cuenta a la hora de elegir los productos para tu bebé:

  • Fórmulas hidratantes y nutritivas

    Es necesario un equilibrio adecuado entre hidratación y nutrición para dotar a la piel aún inmadura del bebé de la capacidad de protegerse eficazmente contra las agresiones diarias. Optar por productos de cuidado que aporten este equilibrio permite:

    • Prevenir la deshidratación: una piel bien hidratada está mejor preparada para hacer frente a las agresiones externas, como el frío, el viento o el roce de la ropa. Además, resultará más cómoda para el bebé. Opte por fórmulas ricas en agentes hidratantes dermatológicos como la glicerina o la urea.

    • Reforzar la barrera cutánea: la piel del bebé carece de película hidrolipídica, lo que la hace más vulnerable. El uso de cremas o bálsamos hidratantes ricos en agentes relipidantes (cera de abejas, aceites vegetales, manteca de karité) ayuda a compensar este déficit. Además, se deben preferir los productos de cuidado que contengan principios activos que refuercen la cohesión de la barrera cutánea, como la castaña, por ejemplo.
  • Fórmulas desarrolladas específicamente para bebés

    • Fórmulas de tolerancia óptima, testadas bajo control dermatológico y pediátrico para minimizar el riesgo de alergias y garantizar una inocuidad total.
    • Fórmulas sin agentes irritantes (alcohol, perfumes altamente concentrados) que puedan irritar la piel de los bebés.
    • Fórmulas suaves y minimalistas: una lista reducida de ingredientes limita el riesgo de reacciones. Opte por fórmulas con ingredientes suaves y conocidos por la piel, como la glicerina, la cera de abejas, el aloe vera, aceites vegetales suaves (almendra dulce, girasol),...
    • Fórmulas respetuosas con el pH de la piel de los bebés: para adaptarse a la piel del lactante, los productos deben respetar su pH neutro (alrededor de 7) o ligeramente ácido (<7).
  • Una rutina de cuidado breve

    La piel de un bebé sano solo necesita una rutina de cuidado básica, formulada para respetar su delicado equilibrio. No es necesario utilizar muchos productos; basta con un enfoque minimalista para preservar la suavidad y la protección natural de su piel:

    • Un limpiador suave: opta por un gel de baño, un syndet o un jabón líquido surgras, adecuados tanto para el cuerpo como para el cabello. Evite las fórmulas demasiado agresivas o perfumadas, y dé prioridad a los productos desarrollados específicamente para la piel sensible de los más pequeños.

    • Un tratamiento hidratante: la piel del bebé, incluso sin sequedad marcada, necesita una hidratación diaria. Una leche fluida, fácil de aplicar, ayuda a mantener la flexibilidad y el confort cutáneo.

    • Un cuidado para el pañal, si es necesario: en caso de irritaciones o rojeces, o incluso a modo preventivo, una crema protectora para el cambio de pañal ayuda a calmar y reforzar la barrera cutánea de esta zona sensible;

    • Para los cambios de pañal fuera de casa, las toallitas suaves sin perfume y con un mínimo de ingredientes ofrecen una solución práctica, respetando al mismo tiempo la delicada piel del bebé.
  • Otras medidas que se deben adoptar

    Además de los cuidados específicos para el bebé, se recomienda:

    • Evite los baños demasiado frecuentes, prolongados o con agua demasiado caliente, ya que resecan la piel del niño. No es necesario bañar al bebé todos los días; basta con un baño ligero cada dos días.

    • Para suavizar el agua del baño, puede añadir unas gotas de aceites vegetales.

    • Seca la piel con cuidado después de cada baño, secándola con suaves toques: sobre todo en los pliegues cutáneos (cuello, axilas, muslos, interior de las rodillas, nalgas).

    • Protege la piel contra los rayos UV: sobre todo evitando exponer a tu hijo, pero también con ropa y protecciones adecuadas (ropa que cubra bien, gorro). Nunca expongas a un bebé al sol sin protección.
GAMME-BABY-DE-TOPICREM-AU-COMPLET

Para tu bebé, hemos creado la gama de cuidados BABY, una línea de productos dermatológicos específicamente adaptados a la piel del bebé, para un momento de bienestar y alivio. En Topicrem, nuestra experiencia de más de 30 años en pieles sensibles nos permite formular productos seguros, suaves y de alta tolerancia.

Porque la piel de su pequeño se merece lo mejor, nuestros productos se desarrollan con la máxima exigencia para proteger, hidratar y calmar con total confianza. De este modo, los padres pueden confiar en fórmulas testadas bajo control pediátrico y dermatológico, para cuidar de su bebé con total tranquilidad.

Por último, si la piel de su bebé es propensa al eccema, es importante elegir productos de cuidado adecuados, que un pediatra podrá recomendarle.

¿Cuándo pasar de los productos para bebés a los productos para niños?

La transición de los productos para bebés a los productos para niños debe seguir la evolución de la piel a lo largo de los primeros años de vida, ya que esta se vuelve progresivamente más resistente. A esta edad, la barrera cutánea se fortalece: la epidermis se engrosa, el microbioma se vuelve más estable y la producción de sebo se regula, lo que hace que la piel sea menos reactiva y menos propensa a las irritaciones.

Sin embargo, incluso después de los 3 años, los cuidados deben seguir adaptándose a la sensibilidad cutánea de los niños. Es preferible optar por fórmulas suaves, sin ingredientes agresivos, y dar prioridad a los productos especialmente diseñados para pieles sensibles. Por último, una protección solar adecuada sigue siendo esencial para proteger su piel de las agresiones externas.

Todas las fórmulas de TOPICREM se han diseñado con el objetivo de proporcionar una hidratación protectora y preservar la barrera cutánea de las pieles sensibles de toda la familia.

Para ello, el laboratorio se basa en su experiencia derivada de la excelencia farmacéutica:

  • selección de ingredientes de alta tolerancia con eficacia probada,
  • desarrollo de fórmulas clínicamente testadas en pieles sensibles,
  • eficacia demostrada científicamente y aprobada por los consumidores.

Gracias al confort y al bienestar emocional que proporcionan, nuestros cuidados le ayudan a sentirse seguro de su piel y de sí mismo, a mostrarse mejor ante los demás y, así, a disfrutar plenamente de cada momento de la vida.

Referncias bibliográficas :

¹Telofski LS, Morello AP 3rd, Mack Correa MC, Stamatas GN. The infant skin barrier: can we preserve, protect, and enhance the barrier? Dermatol Res Pract. 2012;2012:198789. doi: 10.1155/2012/198789. Epub 2012 Sep 4. PMID: 22988452; PMCID: PMC3439947.

²Oranges T, Dini V, Romanelli M. Skin Physiology of the Neonate and Infant: Clinical Implications. Adv Wound Care (New Rochelle). 2015 Oct 1;4(10):587-595. doi: 10.1089/wound.2015.0642. PMID: 26487977; PMCID: PMC4593874.

³Schoch JJ, Monir RL, Satcher KG, Harris J, Triplett E, Neu J. The infantile cutaneous microbiome: A review. Pediatr Dermatol. 2019 Sep;36(5):574-580. doi: 10.1111/pde.13870. Epub 2019 Jul 23. PMID: 31332846.

⁴Blume-Peytavi U, Hauser M, Stamatas GN, Pathirana D, Garcia Bartels N. Skin care practices for newborns and infants: review of the clinical evidence for best practices. Pediatr Dermatol. 2012 Jan-Feb;29(1):1-14. doi: 10.1111/j.1525-1470.2011.01594.x. Epub 2011 Oct 20. PMID: 22011065.

⁵Davisse-Paturet C, Adel-Patient K, Forhan A, Lioret S, Annesi-Maesano I, Heude B, Charles MA, de Lauzon-Guillain B. Breastfeeding initiation or duration and longitudinal patterns of infections up to 2 years and skin rash and respiratory symptoms up to 8 years in the EDEN mother-child cohort. Matern Child Nutr. 2020 Jul;16(3):e12935. doi: 10.1111/mcn.12935. Epub 2020 Jan 22. PMID: 31970921; PMCID: PMC7296801.