¿Piel seca o deshidratada? Esa es la cuestión. Saber distinguir entre una piel seca y una piel deshidratada permite elegir los cuidados dermatológicos más adecuados. Aunque estos dos problemas cutáneos presentan síntomas similares o muy parecidos, sus causas y necesidades son, sin embargo, muy distintas.

En este artículo, hacemos un repaso de este tipo de piel: ¿qué es la piel seca? ¿Cuáles son las causas y los factores que provocan la sequedad de la piel? Y, sobre todo, ¿cómo cuidar esta piel eligiendo los productos más adecuados?

¿Qué es la piel seca?

La piel seca, también conocida como xerosis cutánea, es una condición permanente (tipo de piel) que suele estar relacionada con la genética. Se caracteriza por una falta de lípidos (grasas) en la capa superficial de la piel. Esta carencia hace que la piel tenga un aspecto áspero, apagado y, a menudo, descamado.

Al alterar la cohesión celular, esta deficiencia de lípidos debilita la barrera cutánea y favorece la pérdida de agua de la piel. Por lo tanto, la piel seca suele estar también deshidratada.

¿Cómo se reconoce la piel seca?

La piel seca se identifica por una serie de signos característicos típicos¹ que se pueden percibir al tacto, sentir y ver. Estos son los principales signos de la piel seca:

  • Aspecto: a simple vista, el cutis se ve apagado, los poros están cerrados, la piel puede presentar zonas de sequedad más o menos extensas y, en ocasiones, se desprenden escamas (piel muerta) de la superficie. También pueden aparecer rojeces.
  • Al tacto: al palparla, la piel es fina, áspera, y carece de flexibilidad y suavidad.
  • Sensación: en el día a día, la piel resulta incómoda y tirante.

¿Por qué se nos seca la piel?

Las causas de la sequedad cutánea pueden ser múltiples, incluyendo factores internos (biológicos) y factores externos (el entorno, los hábitos de vida, etc.)¹.

  • Factores biológicos

    La piel produce de forma natural sustancias grasas en la epidermis y la capa córnea, como ceramidas, colesterol, ácidos grasos y sebo sintetizado por las glándulas sebáceas. Estos diferentes compuestos lipídicos contribuyen a la función barrera de la piel, regulan sus mecanismos de hidratación y le aportan flexibilidad y suavidad.

    Varias condiciones pueden explicar un déficit natural de lípidos en la piel:

    • Predisposición genética: es decir, la piel produce de forma natural pocos lípidos.
    • La edad: a medida que envejecemos, la piel produce cada vez menos lípidos.
    • El caso de patologías cutáneas: como el eccema y la psoriasis.
  • Factores externos

    • Uso de productos de cuidado demasiado agresivos, como jabones y detergentes que eliminan los lípidos naturales de la piel.

    • Entorno frío y seco: las bajas temperaturas, combinadas con un ambiente seco, alteran la capa córnea y favorecen, además, la deshidratación de la piel.

    • Baños demasiado calientes y frecuentes: aunque el agua caliente favorece la relajación, permanecer sumergido en ella durante mucho tiempo no es bueno para la piel, ya que elimina sus lípidos protectores naturales.

¿Cómo puedo cuidar mi piel seca?

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Para atender las necesidades de tu piel seca, es necesario aportarle nutrientes. Para ello, hay ciertos ingredientes y fórmulas especialmente indicados para las pieles secas.

  • Limpieza suave: utiliza productos de limpieza sin jabón que respeten la barrera hidrolipídica de la piel. Opta por fórmulas más nutritivas, como los aceites limpiadores o las leches limpiadoras. Formulados con ingredientes grasos, aportan suavidad y confort, dejando la piel suave y flexible tras el aclarado.

  • Sérum: antes de su tratamiento de día y de noche, es recomendable aplicar un sérum acuoso. De hecho, al hidratar la piel, favorecerá la absorción de los ingredientes grasos contenidos en la crema que se aplique a continuación.

  • Tratamientos ricos: por la mañana y por la noche, aplique cremas y bálsamos ricos en agentes nutritivos, como aceites vegetales, mantecas (karité) y ceras (abeja, carnauba, etc.).

  • Protección: utilice un producto de protección solar para proteger la piel de los rayos UV, que pueden agravar la sequedad.

Como habrás comprendido, aunque la piel seca se confunde a menudo con la piel deshidratada y viceversa, estos dos problemas cutáneos se deben, sin embargo, a la alteración de mecanismos muy distintos.

En general, la piel seca carece principalmente de lípidos, aunque también puede tener falta de agua. Por eso, es importante identificarla correctamente para elegir los cuidados adecuados.

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Referencias bibliográficas:

¹Lodén M. Role of topical emollients and moisturizers in the treatment of dry skin barrier disorders. Am J Clin Dermatol 2003;4:771-88.